Cuando marketing y polémica van de la mano

Es curioso como dependiendo de la época y de cómo se encuentra la situación en determinados momentos a la gente le suele dar por algo. Es cierto que existen determinados pilares o temas que no pasan de moda. Esto viene a colación de una noticia sobre la publicación de la próxima novela de Dan Brown, Origen, que estará ambientada en España, al parecer un país que le encanta al afamado escritor. Recuerdo hace ya unos años como todo el mundo hablaba de la novela “El código Da Vinci”, cualquier persona, sea de la edad que sea, leía la obra, en parques, autobuses, facultades, etc. Seguir leyendo “Cuando marketing y polémica van de la mano”

Nieve

 

Una de las últimas novelas leídas que más me han gustado. Qué más me han impresionado. Sin fisuras, directas al mentón. Sin paliativos. Seguir leyendo “Nieve”

Algo de poesía, siempre en la noche

Últimamente estoy leyendo mucha poesía, más que cuando era joven-sí ya sé que para leer poesía no hace falta tener según qué edad- pero creo que la poesía, si se lee bien y desde muy temprana edad, es más enriquecedor, creo yo. Siempre he pensado que la poesía cultiva, en cierta manera, con más visceralidad y fuerza- si se me permite el término- que cualquier otra manera de comunicación, o mejor dicho, de género literario. Si se une la poesía con otro de mis amores, el amor por mi ciudad de origen, Málaga, pues no hay que decir nada más, el éxtasis es mayúsculo. Por eso, os pondré  una lectura del genial Vicente Aleixandre, con un texo introductorio… espero que lo puedan disfrutar tanto como lo hace un servidor cada vez que relee estos versos.

El poeta, que se ha refugiado en la contemplación de un paraíso soñado, habitado quizá por él antes de encarnar, exalta en esta composición una ciudad de aquel mágico edén. Todo es en ella hermoso, pleno; en sus rasgos “reales” se reconocen notas malagueñas. El poderoso talento lírico de Aleixandre podrá ser fácilmente percibido a ptravés de estos versos octonarios (8+8) prodigiosos.

Ciudad del Paraíso

A mi ciudad de Málaga

Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.
Colgada del imponente monte, apenas detenida
en tu vertical caída a las ondas azules,
pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas,
intermedia en los aires, como si una mano dichosa
te hubiera retenido, un momento de gloria,
antes de hundirte para siempre en las olas amantes.
Pero tú duras, nunca desciendes, y el mar suspira
o brama por ti, ciudad de mis días alegres,
ciudad madre y blanquísima donde viví, y recuerdo,
angélica ciudad que, más alta que el mar, presides sus espumas.
Calles apenas, leves, musicales. Jardines
donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas.
Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas,
merecen el brillo de la brisa y suspenden
por un instante labios celestiales que cruzan
con destino a las islas remotísimas, mágicas,
que allá en el azul índigo, libertadas, navegan.
Allí también viví, allí, ciudad graciosa, ciudad honda.
Allí donde los jóvenes resbalan sobre la piedra amable,
y donde las rutilantes paredes besan siempre
a quienes siempre cruzan, hervidores de brillos.
Allí fui conducido por una mano materna.
Acaso de una reja florida una guitarra triste
cantaba la súbita canción suspendida del tiempo;
quieta la noche, más quieto el amante,
bajo la lucha eterna que instantánea transcurre.
Un soplo de eternidad pudo destruirte,
ciudad prodigiosa, momento que en la mente de un dios emergiste.
Los hombres por un sueño vivieron, no vivieron,
eternamente fúlgidos como un soplo divino.
Jardines, flores. Mar alentado como un brazo que anhela
a la ciudad voladora entre monte y abismo,
blanca en los aires, con calidad de pájaro suspenso
que nunca arriba. ¡Oh ciudad no en la tierra!
Por aquella mano materna fui llevado ligero
por tus calles ingrávidas. Pie desnudo en el día.
Pie desnudo en la noche. Luna grande. Sol puro.
Allí el cielo eras tú, ciudad que en él morabas.
Ciudad que en él volabas con tus alas abiertas.

De “Sombra del paraíso” 1939