El miedo como síntoma

Es complicado explicar según qué cosas, más cuando ves que todo puede llegar, que no todo es infinito, ilimitado, inmortal. Un pequeño susto provoca muchas sensaciones, muchos pensamientos exacerbados en momentos únicos. Todo exageración y preocupación. Todo hace de que te acuerdes de todo: llegar del cole, soltar la mochila cual raudo veloz y esconderse mientras acechas a tu madre; ves cómo hace la comida y estudias la manera de poder robarle alguna “papa” frita, que tiene en uno de sus platos, de nuestros platos, y que por supuesto, tienes prohibido catar. Todo estalla cuando logras hacerte con una de ellas y sales por piernas, entonces todo se convierte en una carrera de dimensiones colosales, hogareña, va detrás de tí intentando dar caza a su presa, a sabiendas de que que esa presa es más bien un cachorrillo inofensivo con ganas de marcha. Echo de menos esa sensación. Esa sensación de alivio y seguridad que te daba cuando te bañaba y te frotaba la espalda, cuando te llamaba por las mañanas y te peinaba delicadamente con ese peine compartido, sin olvidarse del toque final de Nenuco pasado por el pelo; esa sensación de teletransporte, cuando te cogía en sus brazos y te llevaba a la cama porque te habías quedado dormitando en el sofá, tras haber recibido permiso por quedarte un “poquitín” más viendo la tele; esa sensación de explosión y alegría cuando respondía afirmativamente a tu pregunta sobre si podía comprarte chuches;  esa sensación, sí, incluso cuando descubría alguna de tus mentirijillas, escondiendo algún examen debajo de tu cama- cómo podíamos ser tan ilusos, creyéndonos que nunca iba a mirar ahí, nos creíamos que no limpiaban por ahí abajo, ni hacían la cama, ni nada… ilusos-, o que no nos habíamos peleado en el cole, cuando en realidad la habíamos formado a base de bien. Cuánto echo de menos esa sensación… cuánto. Y lo echo más de menos tras ver que después de un buen susto, las cosas puede que no marchen bien y que el final llega, siempre está ahí y siempre llega. Ponte buena mamá…

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Acerca de Juani

Una persona absolutamente normal, que aunque no describa mucho, en defintiva lo es.
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