Indiferencia máxima

En la azotea, impasibles

No sé qué es lo que ma pasa con las películas catastrofistas, de extraterrestres, invasiones, bélicas, que todas me llaman mucho la atención cuando salen las primeras informaciones. Es ver algún cartel o un determinado vídeo promocional y ya está, ya me tiene enganchado. Si encima hablas con gente en determinados foros que siguen también el proyecto y si le unimos una publicidad viral detrás, entonces ya es que tienen una entrada asegurada por parte de un servidor. Si además de todo eso, tienes a amigos o familiares que te están dando el “coñazo” con que hay que ver una película determinada, pues nadie te saca de ver la cinta en cuestión… ni tú tampoco quieres perdertela claro está. Es lo que me ha pasado con Skyline, de los hermanos Colin y Greg Strause, que tenía muchísimas ganas de verla y había depositado ciertas esperanzas en pasármelo lo mejor posible en la sala. La verdad es que finalmente salí con un bofetón porque lo que ví era paupérrimo cinematográficamente hablando. Una película que pasa desapercibida. Siempre he sido de la opinión que una película es buena o mala dependiendo de si aporta algo o no a lo que ya hay anteriormente. Se puede equivocar en las bases, puede tener un guión malo, los actores pueden ser mediocres, la historia puede ser repetitiva, pero mientras aporte algo, aunque sea unos mínimos, la balanza puede declinarse hacia una postura positiva. En cierto modo Skyline no cumple esos mínimos, no aporta nada, absolutamente nada a lo que se ha mostrado en anteriores cintas y ahí debemos movernos: una historia típica con una estructura narrativa a medio camino entre un uso tradicional del lenguaje y algo más actual, típico documental, como cuando se ven algunas tomas a través de las cámaras de televisión. Y el resultado es mediocre. Los actores tampoco hace que sientas empatía por ellos, te da igual si mueren si se salvan, hay lagunas argumentales, no hay recreación en el tema del extraterrestre y eso que hay una invasión. Hay muchos puntos discutible de la película que hacen que el compendio final sea malo. Y sin entrar en la conclusión final que hace la película.

Si hay una pelis de invasión extraterrestre quiero, o al menos pienso que puede ser el sentir de alguien que pretende ver una película de estas características, ver y recrearme en todo esa figura del extraterrestre, quiero adentrarme qué hay detrás de todo eso, que haya más ciencia-ficción, que no lo hay, solamente detalles muy someros que podemos intuir por dónde van los tiros, pero no hay recreación, que es adonde voy. Y si quieres insinuar detalles, si se pretende dar una visión distinta, tenemos District 9 o el proyecto de Nacho Vigalondo. Pero para ello hay que saber narrar, saber insinuar. No es lo mismo enseñar de sopetón que mostrarte cositas poquito a poco. En este caso no hay un pre-ambiente que te ponga en sintonía, que quieras pegarte a la pantalla. No existe y desde su inicio, ése es su mayor fallo.

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Acerca de Juani

Una persona absolutamente normal, que aunque no describa mucho, en defintiva lo es.
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