La importancia del guión

Ver películas hoy en día donde el guión sobresalga por encima de otros pilares como pueden ser los efectos especiales, banda sonora, la presencia de los actores, etc. es complicado. Es muy difícil encontrarse con proyectos como 12 Hombres sin piedad, de Sydney Lumet, una cinta que sustentaba todo su rigor, toda su calidad en el guión. Su estructura narrativa se basaba en contarnos la historia-no de manera clásica y general, como en la mayoría de películas, a través de un narrador con voz en off o sucediéndose los fotogramas uno detrás de otro- sino más bien, contada y narrada a través de sus protagonistas, de sus conversaciones, de sus debates y diretes, sin el apoyo de determinadas escenas o imágenes. Todo, absolutamente todo a través de sus frases. Y todo contado en una sala donde se está debatiendo el juicio a un chico que está acusado de asesinato. Imagináos la escena, doce hombres pertenecientes a un jurado popular, que tienen que debatir y juzgar a ese joven por un asesinato y no sabemos cómo actuó ese chico, todo se va vislumbrando conforme van hablando los personajes. Y por eso decía lo grande del guión, lo valiente de la propuesta. Una propuesta que hoy día no se suele ver, hay otros indicios e hilos narrativos por los que seguir. Si el guión de 12 hombres sin piedad es bueno, no podemos obviar el de “Una Noche en la Ópera”, excelsa comedia dirigida por Sam Wood… qué decir de Groucho Marx. Un extracto del guión, está vez focalizado en comedia:

Otis B. Driftwood (Groucho Marx): Haga el favor de poner atención en al primera cláusula porque es muy importante. Dice que… la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. ¿ Qué tal, está muy bien, eh?

Fiorello (Chico Marx): No, eso no está bien. Quisiera volver a oírlo.

Otis: Dice que… la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.

Fiorello: Esta vez creo que suena mejor.

Otis: Si quiere se lo leo otra vez.

Fiorello: Tan solo la primera parte.

Otis: ¿Sobre la parte contratante de la primera parte?

Fiorello: No, solo la parte de la parte contratante de la primera parte.

Otis: Oiga, ¿por qué hemos de pelearnos por una tontería como ésta? La cortamos.

Fiorello: Sí, es demasiado largo. ¿Qué es lo que nos queda ahora?

Otis: Dice ahora… la parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte.

Fiorello: Eso sí que no me gusta nada. Nunca segundas partes fueron buenas. Escuche, ¿por qué no hacemos que la primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte?

Actualmente se está explotando otras formas narrativas como el falso documental, una visión en primera persona para que el espectador pueda “sentir” qué es lo que ocurre en pantalla, situándolo todo de manera más cercana, in situ, más “visceral” podríamos decir… Cloverfield o District 9-su primera parte- pueden ser ejemplos más que palpables. Actualmene Nacho Vigalondo propone alternativas, juega con el guión, veremos si su proyecto Extraterrestre nos teletransporta a unas formas de guionizar clásicas… esperemos que sí.

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Acerca de Juani

Una persona absolutamente normal, que aunque no describa mucho, en defintiva lo es.
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